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25/09/2007
Fuente: Clarín - Suplemento Arquitectura |
| El acero, cada año se hace mejor amigo |
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El Premio Siderar arrojó muebles y objetos listos para fabricar.
Crear muebles y objetos para el hogar que, a partir del uso innovador del acero, mejoran la calidad de vida de los usuarios fue la consigna del Premio Ternium Siderar 2007. Este año, también volvió a valorarse especialmente que los diseños presentados fueran factibles de producir.
En la cuarta edición de este certamen que ya se convirtió en clásico, se otorgaron seis premios y siete menciones. En las dos categorías (profesionales y estudiantes) los primeros premios fueron para una silla y una biblioteca modular. La silla Ternata, diseñada por Marco Sanguinetti, está destinada a usuarios jóvenes y pensada para habitaciones pequeñas. "Su lenguaje es formal y simple de líneas netas y ligeras. Es un producto de bajo costo y fácil montaje", asegura el autor. Para el jurado del concurso, que este año estuvo integrado por los diseñadores Ariel Celedoni (diseñador argentino, especialmente llegado para la ocasión desde Francia, donde se ocupa de los interiores del Airbus) Gustavo Fosco y Eduardo Naso y la artista plástica Graciela Hasper, el producto se destacó, básicamente, por la combinación efectiva de chapa y caño y su buena resolución técnica: sus piezas se encastran en lugar de fijarse. "También seduce por su actitud y proporciones definidas", dijeron.
La biblioteca Rietveld, creada por los estudiantes Luciana González Franco y Cristian Mohaded, se distingue por su lenguaje formal, simple y sintético, de líneas netas y ligeras. Está compuesta por una sola lámina de acero prepintado y se adapta tanto al ámbito doméstico como al de trabajo. Es un producto de bajo costo y fácil montaje.
Entre los ganadores, hubo mucho mobiliario encastrable.
Dentro de la categoría profesional, el segundo premio fue para la Estufa Hogar de Elisa Dall'Occhio: un sistema integrado de estufa tradicional y hogar leña. En este caso, el jurado del concurso destacó: "la capacidad del objeto de integrarse a la arquitectura con un claro protagonismo y recordar a las antiguas estufas de leña, rescatando la imagen del fuego como elemento mágico". En la categoría estudiantes, el segundo premio fue para Leonardo Garesio y Manuel Giró, con su proyecto G-Box: un ingenioso sistema de cajas o encastres para almacenamiento construido con chapa, que cuenta con un sistema de encastre y se basa en la flexibilidad y resistencia del material. "Proponemos una innovadora solución para el desorden, un problema que trasciende a todas las clases sociales. La idea fue combinar diseño, versatilidad y funcionalidad", indican los futuros diseñadores.
En este caso, el jurado valoró el "lenguaje laminar" del material utilizado. Se trata de un volumen generado como si fuera de papel, pero más resistente. De esta forma, aprovecharon las cualidades del acero para no generar peso visual y a la vez lograron dotar al producto de un buen aspecto decorativo. "Las curvas le otorgan dinamismo, frente a lo pesado de los contenidos y desafiando las líneas rectas que en general caracterizan a este tipo de muebles. Hay una buena relación entre lo horizontal y lo vertical", destacó el jurado.
El tercer premio fue para el sistema Troop mesas, creado por el diseñador industrial Manuel López Revol. Se trata de mesas modulares que pueden conformar distintos tipos de apoyo para diferentes finalidades. "Una de las grandes ventajas es que se pueden encastrar fácilmente y no necesitan ni tornillos ni ningún otro sistema de fijación", explica el autor.
De las huestes estudiantiles, el tercer puesto fue para Ernesto Gabriel Torriano, creador de Banco, un estante de almacenamiento móvil que facilita el traslado, el orden y el acceso de objetos diversos dentro de espacios de actividad breve. "La premisa fue no limitar y no especializar el producto, sino que se prevén variantes en función de objetivos productivos y su destinatario", explica el autor.
El diseño se destacó por su resolución técnica y el uso del material, así como sus códigos estéticos, vinculados al metal. "Además de responder a una necesidad concreta, este estante tiene una funcionalidad precisa y desde el punto de vista estético, resulta un objeto simpático y atractivo que puede llegar a generar una relación afectiva, gracias a su aspecto lúdico y amigable", fue la opinión unánime de los miembros del jurado.
Menciones
En ambas categorías se otorgaron a tres y cuatro diseños por sector. El proyecto Avioncitos de metal (un artefacto de iluminación colgante), diseñado por Rolando Meyer y Andrés Focke, obtuvo una mención especial en el segmento de profesionales. También Espacio2, un sistema sectorizador-divisor de ambientes que elaboraron Luciana Grynblat y Esteban Lapidus y Uno + 1, un sistema lineal de soporte múltiple que fue realizado por los diseñadores Diego Reina y Miguel Contardo.
Las cuatro menciones otorgadas a estudiantes fueron: la balanza de pared Balancciaio, de Javier Gómez de Lima, el Divisor de ambientes dda, de Horacio Luis Quattrini, el llavero, perchero, panel y estante Unica, que diseñó Francisco Begliardo y a la lámpara Volta, del cordobés Cristian Leonardo Mohaded.
Un camino para el fortalecimiento
Opinión -
Carolina Muzi
Como el centenario plástico pero 50 años mayor, el acero es el más común de los materiales de la vida diaria: aunque no lo veamos está en casi todos los objetos. Y si no, está en los equipos que los hicieron. Pero dependemos del acero más que otros materiales: sólo de acero pueden ser ciertas edificaciones, o trenes de aterrizaje de un avión. Además, es totalmente reciclable; aporta a la sustentabilidad. Lo bueno del concurso es haberlo unido al diseño a través de pymes que capacitan y fabrican. Un paso en firme, como de acero. |
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