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09/2007
Fuente: Barzón
Acero
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Fuerte, versátil, accesible, además de ser el material más reciclado del mundo, el acero gana terreno posicionándose como una excelente opción para el diseño.

Por Luján Cambariere

Refresca, nutre, transporta, cobija, protege, provee energía, comunica. Aunque su apariencia engañe, es cómplice de miles de situaciones cotidianas, ya que existen muy pocos objetos que no lo contengan. Desde una rascacielos hasta un bolígrafo. En el medio, todo: instrumental médico, ortodoncias, infraestructura hidráulica y edilicia, cañerías, herramientas para el agro, paneles solares, turbinas eólicas. Carruajes, bicicletas, autos, trenes, buques y aviones.

Además no se saltea ninguna de las etapas de la cadena alimenticia -hornos, heladeras, mesadas, campanas, latas, ollas, sartenes-. Casi todas las formas de comunicación humana lo utilizan -antenas, celulares, computadoras., Y ni hablar del arte y de las disciplinas proyéctales -diseño y arquitectura-, con todo lo que tiene para ofrecerles.

El acero es una aleación, es decir un producto homogéneo de propiedades metálicas, compuesto por dos o más elementos, uno de los cuales, al menos debe ser un metal. Esta formado mayoritariamente por hierro, uno de los metales más abundantes de la corteza terrestre, y por cantidades variables de oteros elementos no metálicos (carbono, silicio, fósforo, azufre) y metálicos (manganeso, titanio, cromo, níquel). El elemento más importante de aleación es el carbono. Variando su composición entre límites estrictos, así como proceso de producción (laminado, acabado, tratamiento térmico), pueden obtenerse aceros de distintas propiedades, lo que facilita un amplio espectro de aplicaciones y lo convierte en uno de los materiales más versátiles. Además, es altamente resistentes, rígido y durable (su relación resistencia/peso es la mayor entre los materiales de fabricación de objetos). Tiene un bajo costo unitario en comparación con el de otros materiales alternativos, considerando los pesos requeridos para obtener iguales prestaciones. De igual manera, precisa de un menos consumo energético, por ejemplo, un 25% del necesario para producir aluminio.

Y como si fuera poco (y este sin duda es uno de los valores diferenciales más importantes en la actualidad y en el estado de alerta en el que se encuentra nuestro planeta) es el material más reciclado del mundo. Se lo recicla más que todos los otros materiales combinados, incluyendo el aluminio, el vidrio y el papel, ya que es muy fácil de recuperar de cualquier corriente de desecho con la simple utilización de un imán. Los productos secundarios que se obtienen durante el proceso de fabricación también son utilizados. Los residuos se pueden emplear en la construcción de carreteras, mientras que los gases del proceso proporciona energía. Así cada producto de acero contiene acero reciclado y es cien por ciento reciclable. Cabe aclarar también que el no se recicla no produce impacto ambiental: simplemente se oxida y regresa a sus componentes naturales. En resumen es un material que contribuye a la sostenibilidad.

En la historia

Cuentan que es difícil dar fechas precisas sobre los primeros usos del hierro. Hasta el presente nos e conoce el nombre de la civilización que se pueda proclamar como la primera en producirlo, aunque textos del Viejo Testamento prueban que el hierro era conocido en Egipto hace más de 4.000 años.

Desde entonces, los procesos de producción del hierro pueden sintetizarse en tres periodos. El primero, que abarca desde el 2500 AC hasta el 1300 DC, cuando se producía por "reducción directa" del mineral en pequeños hornos de fusión cargados con capas sucesivas de material de hierro y carbón de leña, que servía como combustible y agente reductor. El metal era luego calentado varias veces y forjado para expulsar impurezas y obtener una pieza uniforme.

En la Era Romana, el bronce era la vedette. Sin embargo a partir de esta época empezó a ganar importancia el hierro. Alrededor de 500 AC los celtas descubrieron como controlar la proporción de carbono de las piezas produciendo acero de alta maleabilidad. Los fundidores aprendieron gradualmente a controlar el proceros de producción y a elegir los minerales más adecuados para las propiedades requeridas. Por eso, dicen que el acero nació el día que los fundidores reconocieron el efecto del carbono y comenzaron a usarlo de forma controlada.

A fines del siglo XIV se incorpora el uso de la potencia hidráulica para el soplado de aire en los hornos de fundición. Así, se incrementando el aire soplado y el uso de hornos más grandes, los fabricantes de hierro descubrieron la fundición. En el siglo XVII, el carbón de leña fue remplazado por el mineral, lo que preparó el terreno para el desarrollo de la metalúrgica del hierro tal y como se la conoce actualmente.

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