| Los resultados de la
tercera edición del premio Ternium - Siderar.
Hace tres años, la creación de un concurso
de Di-seno en Acero por parte de una de las empresas
hijas de la poderosa Techint, fue todo un buen augurio:
por fin la industria grande le prestaba oído
a la disciplina. Y lo hacía a través de
su firma Ternium Siderar, el mayor productor de acero
de la región, a su vez sensible a las necesidades
de sus pymes clientas del rubro metalmecánico
que incorporando diseño, podrían generar
mejores condiciones de competencia.
Hoy, el motivo de celebración sigue en pie:
el concurso se consolidó como uno de los principales
del área y llegó bien criado a su tercera
edición. Otra conquista fue la de ingresar
un material (versátil, resistente, que se puede
reciclar y no contamina) a la paleta de los disertadores,
fomentando nuevos usos del acero, acordes a la disponibilidad
de tecnología local. Por eso, a partir de la
primera edición, la modalidad de premiar incluyó
la fabricación del prototipo por parte de las
pymes participantes.
Cuando hace unos días se entregaron los premios
de la tercera edición, dedicada esta vez a
la construcción, el jurado destacó que
la selección había tenido en cuenta
la buena resolución técnica de los trabajos
presentados y la marcada orientación a la producción
seriada. Además. esta edición suma puntos
en el fortalecimiento del vínculo entre la
arquitectura y el diseño industrial.
Fue un sofisticarlo sistema de tejas el que se alzó
con el primer puesto en la categoría profesional:
Trígono, de Juan Ignacio Posada, prototipado
por Pedro Bordogna e Hijos. Alerta de la creciente
utilización del acero en cubiertas, el proyecto
se acercó a las curva tan en boga, configurando
a cada pieza como un polígono triangular que
permite diversas formas de montaje garantizando que
no se filtre el agua.
En la categoría estudiantes, un bebedero para
espacios públicos se llevó el primer
puesto. Bien por el SSO -proyectado por Camila Offenhenden,
Eduardo Suss y Martín Sanz-, que divulga el
uso medido del agua y reivindica una tipología
de equipamiento urbano lamentablemente en vías
de extinción. El prototipo corrió por
cuenta de la firma Oblak.
Una escalera de alta síntesis y liviandad
visual, prototipada por Emege, se llevó el
segundo premio en la categoría profesional.
Resultado del trabajo conjunto entre padre e hijo,
la escalera de los Wolfson, Carlos Bernardo y Martín
-arquitecto y diseñador industrial respectivamente-,
pone en foco una posible sustitución de materiales
en un rubro en el que mayormente se utiliza madera,
concreto o hierro. De fácil producción
y montaje, el modelo permite diversos estampados en
los escalones.
De la categoría estudiantes, el segundo puesto
fue para Miguel Cocco por el proyecto de vivienda
container Ilán. Una opción realista
para acceder a una vivienda económica y bien
resuelta, el sistema constructivo propuesto por Cocco
se basa en los cerramientos y plantea módulos
de dos contenedores de medidas estándar. Factible
(y económico), podría aplicarse para
un conjunto completo de viviendas.
En tanto, fue un interesante asiento de pared, también
de gran síntesis, el que se llevó el
tercer premio para profesionales. El Sitwall, de Gastón
Bonaudi Pez es un sistema de chapa de acero para planos
verticales, que se ofrece como asiento y también
como soporte de mensajes comunitarios o de publicidad.
Ideal para pasillos y espacios de circulación
en edificios públicos u hospitales. Del segmento
estudiantes, el tercer premio fue para Matías
Pisoni y Matías Berho por Chaco, un zócalo
portacables oportuno para sistemas rápidos
de construcción. La firma Samet fue la que
realizó los prototipos del tercer lugar. |